Albaricoque desde semilla

Hace unos años,cuando me picó la vena de pedir plantas por correo a Bakker, mi padre pidió un albaricoquero para suplir la ausencia de la chumbera que se nos heló ese invierno de -18ºC en la estepa manchega.  Desde entonces, ha sido más un adorno en el patio que un árbol frutal, y hasta hace dos años no empezó a dar albaricoques de un calibre y sabor decente. Este año, el éxito ha sido tal que decidí intentar plantar un par de árboles a partir de los huesos. El invento no fue demasiado bien, pero más por la época del año (estamos en octubre ya) que por el modus operandi.

La idea fue, sacar primero la semilla de la envoltura de madera que llevan, y meterla en un tarro hermético, con un poco de papel o algodón húmedo, en el frigorífico durante un par de meses (toooodo el verano). Al volver ví que las pequeñas semillas empezaban a echar su tallito correspondiente, y las planté en un par de macetas: y este es el resultado final!!!

ahora queda ver si el arbolito supera el invierno, ya os contaré!